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  • Caperucita Roja • Cuentos y Fábulas ® WEB
    vuelta Caperucita puso su cesta en la hierba y se entretuvo cogiendo flores El lobo se ha ido pensó no tengo nada que temer La abuela se pondrá muy contenta cuando le lleve un hermoso ramo de flores además de los pasteles Mientras tanto el lobo se fue a casa de la Abuelita llamó suavemente a la puerta y la anciana le abrió pensando que era Caperucita Un cazador que pasaba por allí había observado la llegada del lobo El lobo devoró a la Abuelita y se puso el gorro rosa de la desdichada se metió en la cama y cerró los ojos No tuvo que esperar mucho pues Caperucita Roja llegó enseguida toda contenta La niña se acercó a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada Abuelita abuelita qué ojos más grandes tienes Son para verte mejor dijo el lobo tratando de imitar la voz de la abuela Abuelita abuelita qué orejas más grandes tienes Son para oírte mejor siguió diciendo el lobo Abuelita abuelita qué dientes más grandes tienes Son para comerte mejoooor y diciendo esto el lobo malvado se abalanzó sobre la niñita y la devoró lo mismo que había hecho con la abuelita Mientras tanto el cazador se había quedado preocupado y creyendo adivinar las malas intenciones del lobo decidió echar un vistazo a ver si todo iba bien en la casa de la Abuelita Pidió ayuda a un serrador y los dos juntos llegaron al lugar Vieron la puerta de la casa abierta y al lobo tumbado en la cama dormido de tan harto que estaba El cazador sacó su cuchillo y rajó el vientre del lobo La Abuelita y Caperucita estaban allí vivas Para castigar al lobo malo el cazador le llenó el vientre de piedras y luego lo volvió a

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  • Cinco en una vaina • Cuentos y Fábulas ® WEB
    alturas Fue a dar contra la vieja tabla bajo la ventana de la buhardilla justamente en una grieta llena de musgo y mullida tierra y el musgo lo envolvió amorosamente Y allí se quedó el guisante oculto pero no olvidado de Dios Será lo que haya de ser repitió Vivía en la buhardilla una pobre mujer que se ausentaba durante la jornada para dedicarse a limpiar estufas aserrar madera y efectuar otros trabajos pesados pues no le faltaban fuerzas ni ánimos a pesar de lo cual seguía en la pobreza En la reducida habitación quedaba sólo su única hija mocita delicada y linda que llevaba un año en cama luchando entre la vida y la muerte Se irá con su hermanita suspiraba la mujer Tuve dos hijas y muy duro me fue cuidar de las dos hasta que el buen Dios quiso compartir el trabajo conmigo y se me llevó una Bien quisiera yo ahora que me dejase la que me queda pero seguramente a Él no le parece bien que estén separadas y se llevará a ésta al cielo con su hermana Pero la doliente muchachita no se moría se pasaba todo el santo día resignada y quieta mientras su madre estaba fuera a ganar el pan de las dos Llegó la primavera una mañana temprano aún cuando la madre se disponía a marcharse a la faena el sol entró piadoso a la habitación por la ventanuca y se extendió por el suelo y la niña enferma dirigió la mirada al cristal inferior Qué es aquello verde que asoma junto al cristal y que mueve el viento La madre se acercó a la ventana y la entreabrió Mira dijo es una planta de guisante que ha brotado aquí con sus hojitas verdes Cómo llegaría a esta rendija Pues tendrás un jardincito en que recrear los ojos Acercó la camita de la enferma a la ventana para que la niña pudiese contemplar la tierna planta y la madre se marchó al trabajo Madre creo que me repondré exclamó la chiquilla al atardecer El sol me ha calentado tan bien hoy El guisante crece a las mil maravillas y también yo saldré adelante y me repondré al calor del sol Dios lo quiera suspiró la madre que abrigaba muy pocas esperanzas Sin embargo puso un palito al lado de la tierna planta que tan buen ánimo había infundido a su hija para evitar que el viento la estropease Sujetó en la tabla inferior un bramante y lo ató en lo alto del marco de la ventana con objeto de que la planta tuviese un punto de apoyo donde enroscar sus zarcillos a medida que se encaramase Y en efecto se veía crecer día tras día Dios mío hasta flores echa exclamó la madre una mañana y entróle entonces la esperanza y la creencia de que su niña enferma se repondría Recordó que en aquellos últimos tiempos la pequeña había hablado con mayor animación que desde hacía varias mañanas se había sentado

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  • El soldadito de plomo • Cuentos y Fábulas ® WEB
    verás añadió el duende Cuando los niños se levantaron pusieron el soldado en la ventana y sea por obra del duende o del viento abrióse ésta de repente y el soldadito se precipitó de cabeza cayendo desde una altura de tres pisos Fue una caída terrible Quedó clavado de cabeza entre los adoquines con la pierna estirada y la bayoneta hacia abajo La criada y el chiquillo bajaron corriendo a buscarlo mas a pesar de que casi lo pisaron no pudieron encontrarlo Si el soldado hubiese gritado Estoy aquí indudablemente habrían dado con él pero le pareció indecoroso gritar yendo de uniforme He aquí que comenzó a llover las gotas caían cada vez más espesas hasta convertirse en un verdadero aguacero Cuando aclaró pasaron por allí dos mozalbetes callejeros Mira exclamó uno Un soldado de plomo Vamos a hacerle navegar Con un papel de periódico hicieron un barquito y embarcando en él al soldado lo pusieron en el arroyo el barquichuelo fue arrastrado por la corriente y los chiquillos seguían detrás de él dando palmadas de contento Dios nos proteja y qué olas y qué corriente No podía ser de otro modo con el diluvio que había caído El bote de papel no cesaba de tropezar y tambalearse girando a veces tan bruscamente que el soldado por poco se marea sin embargo continuaba impertérrito sin pestañear mirando siempre de frente y siempre arma al hombro De pronto el bote entró bajo un puente del arroyo aquello estaba oscuro como en su caja Dónde iré a parar pensaba De todo esto tiene la culpa el duende Ay si al menos aquella muchachita estuviese conmigo en el bote Poco me importaría esta oscuridad De repente salió una gran rata de agua que vivía debajo el puente Alto gritó A ver tu pasaporte Pero el soldado de plomo no respondió únicamente oprimió con más fuerza el fusil La barquilla siguió su camino y la rata tras ella Uf Cómo rechinaba los dientes y gritaba a las virutas y las pajas Detenedlo detenedlo No ha pagado peaje No ha mostrado el pasaporte La corriente se volvía cada vez más impetuosa El soldado veía ya la luz del sol al extremo del túnel Pero entonces percibió un estruendo capaz de infundir terror al más valiente Imaginad que en el punto donde terminaba el puente el arroyo se precipitaba en un gran canal Para él aquello resultaba tan peligroso como lo sería para nosotros el caer por una alta catarata Estaba ya tan cerca de ella que era imposible evitarla El barquito salió disparado pero nuestro pobre soldadito seguía tan firme como le era posible Nadie podía decir que había pestañeado siquiera La barquita describió dos o tres vueltas sobre sí misma con un ruido sordo inundándose hasta el borde iba a zozobrar Al soldado le llegaba el agua al cuello La barca se hundía por momentos y el papel se deshacía el agua cubría ya la cabeza del soldado que en aquel momento supremo acordóse

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  • El porquerizo • Cuentos y Fábulas ® WEB
    se agitaban y tocaban aquella vieja melodía Ay querido Agustín todo tiene su fin Pero lo más asombroso era que si se ponía el dedo en el vapor que se escapaba del puchero enseguida se adivinaba por el olor los manjares que se estaban guisando en todos los hogares de la ciudad Desde luego la rosa no podía compararse con aquello He aquí que acertó a pasar la princesa que iba de paseo con sus damas y al oír la melodía se detuvo con una expresión de contento en su rostro pues también ella sabía la canción del Querido Agustín Era la única que sabía tocar y lo hacía con un solo dedo Es mi canción exclamó Este porquerizo debe ser un hombre de gusto Oye vete abajo y pregúntale cuánto cuesta su instrumento Tuvo que ir una de las damas pero antes se calzó unos zuecos Cuánto pides por tu puchero preguntó Diez besos de la princesa respondió el porquerizo Dios nos asista exclamó la dama Éste es el precio no puedo rebajarlo observó él Qué te ha dicho preguntó la princesa No me atrevo a repetirlo replicó la dama Es demasiado indecente Entonces dímelo al oído La dama lo hizo así Es un grosero exclamó la princesa y siguió su camino pero a los pocos pasos volvieron a sonar las campanillas tan lindamente Ay querido Agustín todo tiene su fin Escucha dijo la princesa Pregúntale si aceptaría diez besos de mis damas Muchas gracias fue la réplica del porquerizo Diez besos de la princesa o me quedo con el puchero Es un fastidio exclamó la princesa Pero en fin poneos todas delante de mí para que nadie lo vea Las damas se pusieron delante con los vestidos extendidos el porquerizo recibió los diez besos y la princesa obtuvo la olla Dios santo cuánto se divirtieron Toda la noche y todo el día estuvo el puchero cociendo no había un solo hogar en la ciudad del que no supieran lo que en él se cocinaba así el del chambelán como el del remendón Las damas no cesaban de bailar y dar palmadas Sabemos quien comerá sopa dulce y tortillas y quien comerá papillas y asado Qué interesante Interesantísimo asintió la Camarera Mayor Sí pero de eso ni una palabra a nadie recordad que soy la hija del Emperador No faltaba más respondieron todas Ni que decir tiene El porquerizo o sea el príncipe pero claro está que ellas lo tenían por un porquerizo auténtico no dejaba pasar un solo día sin hacer una cosa u otra Lo siguiente que fabricó fue una carraca que cuando giraba tocaba todos los valses y danzas conocidos desde que el mundo es mundo Oh esto es superbe exclamó la princesa al pasar por el lugar Nunca oí música tan bella Oye entra a preguntarle lo que vale el instrumento pero nada de besos eh Pide cien besos de la princesa fue la respuesta que trajo la dama de honor que había entrado a

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  • Los zapatos rojos • Cuentos y Fábulas ® WEB
    y he aquí que no bien hubo empezado sus piernas siguieron bailando por sí solas como si los zapatos hubiesen adquirido algún poder sobre ellos Bailando se fue hasta la esquina de la iglesia sin ser capaz de evitarlo el cochero tuvo que correr tras ella y llevarla en brazos al coche pero los pies seguían bailando y pisaron fuertemente a la buena anciana Por fin la niña se pudo descalzar y las piernas se quedaron quietas Al llegar a casa los zapatos fueron guardados en un armario pero Karen no podía resistir la tentación de contemplarlos Enfermó la señora y dijeron que ya no se curaría Hubo que atenderla y cuidarla y nadie estaba más obligado a hacerlo que Karen Pero en la ciudad daban un gran baile y la muchacha había sido invitada Miró a la señora que estaba enferma de muerte miró los zapatos rojos se dijo que no cometía ningún pecado Se los calzó qué había en ello de malo y luego se fue al baile y se puso a bailar Pero cuando quería ir hacia la derecha los zapatos la llevaban hacia la izquierda y si quería dirigirse sala arriba la obligaban a hacerlo sala abajo y así se vio forzada a bajar las escaleras seguir la calle y salir por la puerta de la ciudad danzando sin reposo y sin poder detenerse llegó al oscuro bosque Vio brillar una luz entre los árboles y pensó que era la luna pues parecía una cara pero resultó ser el viejo soldado de la barba roja que haciéndole un signo con la cabeza le dijo Vaya hermosos zapatos de baile Se asustó la muchacha y trató de quitarse los zapatos para tirarlos pero estaban ajustadísimos y aun cuando consiguió arrancarse las medias los zapatos no salieron estaban soldados a los pies Y hubo de seguir bailando por campos y prados bajo la lluvia y al sol de noche y de día De noche especialmente era horrible Bailando llegó hasta el cementerio que estaba abierto pero los muertos no bailaban tenían otra cosa mejor que hacer Quiso sentarse sobre la fosa de los pobres donde crece el amargo helecho mas no había para ella tranquilidad ni reposo y cuando sin dejar de bailar penetró en la iglesia vio en ella un ángel vestido de blanco con unas alas que le llegaban desde los hombros a los pies Su rostro tenía una expresión grave y severa y en la mano sostenía una ancha y brillante espada Bailarás le dijo bailarás en tus zapatos rojos hasta que estés lívida y fría hasta que tu piel se contraiga sobre tus huesos Irás bailando de puerta en puerta y llamarás a las de las casas donde vivan niños vanidosos y presuntuosos para que al oírte sientan miedo de ti Bailarás Misericordia suplicó Karen Pero no pudo oír la respuesta del ángel pues sus zapatos la arrastraron al exterior siempre bailando a través de campos caminos y senderos Una mañana pasó bailando por

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  • La princesa del guisante • Cuentos y Fábulas ® WEB
    En éstas llamaron a la puerta de la ciudad y el anciano Rey acudió a abrir Una princesa estaba en la puerta pero santo Dios cómo la habían puesto la lluvia y el mal tiempo El agua le chorreaba por el cabello y los vestidos se le metía por las cañas de los zapatos y le salía por los tacones pero ella afirmaba que era una princesa verdadera Pronto lo sabremos pensó la vieja Reina y sin decir palabra se fue al dormitorio levantó la cama y puso un guisante sobre la tela metálica luego amontonó encima veinte colchones y encima de éstos otros tantos edredones En esta cama debía dormir la princesa Por la mañana le preguntaron qué tal había descansado Oh muy mal exclamó No he pegado un ojo en toda la noche Sabe Dios lo que habría en la cama Era algo tan duro que tengo el cuerpo lleno de cardenales Horrible Entonces vieron que era una princesa de verdad puesto que a pesar de los veinte colchones y los veinte edredones había sentido el guisante Nadie sino una verdadera princesa podía ser tan sensible El príncipe la tomó por esposa pues se había convencido de que

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  • El ratón y el gato • Cuentos y Fábulas ® WEB
    y torciendo el hocico le responde Cómo la tienes tú Ya no me gusta Moraleja La alabanza que muchos creen justa injusta les parece si ven que su contrario la merece Buscar Entradas recientes Esopo las fábulas y la enseñanza moral Cuentos de hadas Charles Perrault Predicciones y psicografías Benjamín Solari Los hermanos Grimm Jacob y Wilhelm Tomás de Iriarte su biografía Comentarios recientes Categorías Biografias Cuentos infantiles Definiciones Más

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  • La música de los animales • Cuentos y Fábulas ® WEB
    acordaron ni se trató de calandria del jilguero ni canario Menos hábiles cantores aunque más determinados se ofrecieron a tomar la diversión a su cargo Antes de llegar la hora del cántico proyectado cada músico decía ustedes verán que rato y al fin la capilla junta se presenta en el estrado compuesta de los siguientes diestrísimos operarios los triples eran dos grillos rana y cigarra contraltos dos tábanos los tenores el cerdo y el burro bajos Con qué agradable cadencia con qué acento delicado la música sonaría no es menester ponderarlo Basta decir que los más las orejas se taparon y por respeto al león disimularon el chasco La rana por los semblantes bien conoció sin embargo que habían de ser muy pocas las palabras y los bravos Salióse del coro y dijo Cómo desentona el asno Este replicó Los triples si que están desentonados Quien lo echa todo a perder añadió un grillo chillando es el cerdo Poco a poco respondió luego el marrano nadie desafina más que la cigarra contralto Tenga modo y hable bien saltó la cigarra es falso esos tábanos tenores son los autores del daño Cortó el león la disputa diciendo Grandes bellacos Antes de empezar la solfa no lo estabais celebrando Cada uno para sí pretendía los aplausos como que se debería todo el acierto a su canto mas viendo ya que el concierto es un infierno abreviado y a los otros hace cargos Jamás volváis a poneros en mi presencia marchaos Que si otra vez me cantáis tengo que hacer un estrago Así permitiera el cielo que sucediera otro tanto cuando trabajando a escote tres escritores o cuatro cada cual quiere la gloria si es bueno el libro o mediano y los compañeros tienen la culpa si sale malo Moraleja Cuando se trabaja

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